
La alimentación de las vacas de leche es el arte de dejar al alcance de estas una ración que permita obtener una cantidad razonable de leche y terneros, de la mejor calidad, preservando el estado sanitario de los animales de un modo rentable.
Cuando hablamos de alimentación en el vacuno de leche nos referimos a un arte más que a una ciencia porque no siempre la misma ración tiene los mismos efectos en distintas explotaciones, incluso dentro de una misma explotación cuando se administra en dos momentos diferentes. Por ello es absolutamente necesario dotar a las explotaciones de herramientas de control y seguimiento que permitan valorar que los objetivos definidos se van cumpliendo al ritmo deseado.
Estas herramientas deben permitir valorar la repercusión de la alimentación, como se dice en la definición de arriba, en la producción de leche, cantidad y calidad, la reproducción, la sanidad y la rentabilidad del rebaño.
Con la alimentación debemos dar respuesta a los objetivos que quiera alcanzar un productor para su explotación que pueden ser: optimzar la producción, mejorar la composición y calidad de la leche, aprovechar los recursos forrajeros propios, minimizar los problemas reproductivos y metabólicos, facilitar el manejo de vacas y alimentos y, en definitiva, hacer rentable la explotación.
Dentro de este complejo mundo que es alimentar a la vaca, una parte aunque pequeña, muy imporante es la de hacer la ración, lo que constituye la parte científica del proceso. Podríamos decir que no es más que el resultado de un cálculo en el que los aportes de los alimentos disponibles deben cubrir las necesidades de los animales a alimentar. Estas necesidades se traducen en el suministro equilibrado de agua, energía, proteína, fibra, minerales y vitaminas.
Al conjunto de prácticas que nos garantizan que la ración diseñada se parece a la que prepara el ganadero y a la que come y digiere la vaca se le llama manejo. Necesitamos que una vaca de leche produzca de forma rentable y ello se tracucen en la eficacia con que los euros que nos gastamos en alimentarla se transforman en los euros que percibe el productor por va venta de la leche. Considerando la energía y al proteína de lar ación como los factores más limitantes para la producción de leche, podemos afirmar que la rentabilidad de una explotación depende de la eficacia conq ue la energía y la proteína de los alimentos se transforman en leche: estamos hablando de eficacia energética y eficacia proteica. En conclusión, el concepto de eficacia de la ración es una herramienta que nos debe servir para poder analizar la situación de cada explotación en cada momento determinado y permitir tomar decisiones de una manera más racional, bien se en cuanto a cambios en el manejo del ganado, de los alimentos, o en el diseño o manejo de las raciones.