Agua de calidad para las aves

Por su importancia en el metabolismo y porque es el componente mayoritario de su organismo, el agua es el nutriente principal en la dieta de las aves

El agua es el componente mayoritario del organismo de las aves; por eso y porque además juega un papel muy importante en su metabolismo, es también cuantitativamente el nutriente principal en su dieta, pues aparte del mayor o menor porcentaje de humedad que contienen los alimentos sólidos (pienso, cereales, forrajes, etc), las aves ingieren diariamente una cantidad de agua que es aproximadamente el doble de lo que comen, aunque esto puede variar bastante dependiendo de las condiciones ambientales (Tªy HR), el manjeo y la disponiblidad de los bebederos (densidad, caudal y presión), composición de la dieta (humedad y sales minerales), temperatura del agua, etc.

Debido a todo esto, tanto en la cría industrial como en la doméstica, o menos intensiva, es esencial que las aves puedan acceder libremente y de manera continua, a un agua fresca y limpia, de calidad adecuada.

Para determinar si el agua disponible tiene un calidad acpetable para el consumo directo por las aves, se utilizan como indicadores algunos parámetros físico -químicos y microbiológicos, con los valores recomendados de la tabla siguiente:

Para evitar que una calidad deficiente del agua pueda afectar negativamente a las aves, se deben realizar controles períódicos y frecuentes de la misma, y si es preciso, tomar a tiempo las medidas correctoras oportunas para reducir su incidencia.

Cuando el agua no cumple con las expectativas de calidad requeridas por las aves, existe la posibilidad de someterla a tratamientos para mejorar su calidad, o al menos para hacerla potable: filtración, cloración, acidificación, ozonización, peroxidación, etc...

En resumen: las aves deben disponer libremente y de forma continua, de agua fresca y limpia con una calidad aceptable, que debe comprobarse con relativa frecuencia.